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LOS VENCEJOS
02/07/2014

Ilustración: Encarna González "niño".

Los vencejos  (Apus apus) o cirrios en galego, son aves urbanas, fascinantes de observar en vuelo.

Desde África llegan a España a finales de Abril para hacer los nidos en los huecos de los edificios y se marchan en Agosto a pasar el resto del año en los cielos del continente Africano, pudiendo realizar en menos de diez meses un viaje de más de 20.000 kilométros.

Los vencejos son la adaptación extrema a la vida aérea, con alas largas en forma de sable y color oscuro. Es el ave más rápida en vuelo horizontal y la única capaz de copular en vuelo. Pueden permanecer dos años en el aire sin posarse (pues sólo lo hacen cuando anidan), y duermen volando, por encima dos 1000 m de altura.

Por ser aves que sólo se alimentan de insectos son beneficiosas para el hombre porque ayudan a limpiar las ciudades de moscas y mosquitos. Y además no producen suciedad en las fachadas ni causan daños en los edificios.

A pesar de todo son especies vulnerables y su número desciende en toda España.

La razón principal es que estas aves anidan en los huecos de edificaciones viejas o antiguas y durante años las restauraciones arquitectónicas no cuidadosas taponaron estas cavidades suponiendo la desaparición de nidos, además la nueva edificación no les ofrece ninguna posibilidad, ya que las técnicas de cerramiento no dejan oquedades, anulando lugares útiles para la nidificación.

Para contrarrestar estos inconvenientes, desde hace años en Europa se protegen los vencejos. Para ello se planifican y programan los trabajos de intervenciones en obras de manera que se respecte su ciclo vital, habilitando huecos que permitan la reproducción o instalando nidales artificiales que compensen las pérdidas de nidos existentes. En España esto todavía está muy lejos.

Por suerte en el concello de O Grove aún quedan edificios donde los vencejos pueden anidar por la abundancia de grietas, mechinales, huecos de tejas, aleros, cornisas y otros espacios, y por la buena calidad del entorno.

Sería fundamental que en próximos proyectos de restauración o proyectos de nueva planta se tengan en cuenta a estos animales, de forma que se favorezca su presencia y anidamiento, dejando lugares apropiados para que los ocupen o colocando cajas nido para vencejos, compatibilizando así el hábitat humano con  el de las aves.

Los vencejos son buenos para el ser humano. Debemos seguir compartiendo con ellos nuestros veranos y nuestros edificios, porque limpian las ciudades de millones de moscas y mosquitos y porque está demostrado que son unos excelentes bioindicadores de calidad de vida de las ciudades.

Como las flores o los árboles, los vencejos con su chillido “chrrríííí…!!” y sus acrobacias incansables entre callejuelas y plazas, no sólo traen bellos recuerdos de infancia, sino que llevan vida y alegría al mismo corazón Meco.

 
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