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LA GRAN VIAJERA
Wednesday, 30 November 2016 16:08

Pardela cenicienta (Calonectris diomedea). Ilustración de Encarna González "niño".

Durante el mes de octubre de 2016, se han detectado en la bahía de A Lanzada, O Grove, por ornitólogos locales, altas concentraciones de pardelas cenicientas (Calonectris diomedea). El día 16 fueron vistos 296 ejemplares, 330 el día 2 (en la celebración del Día de las Aves por el grupo local SEO-Pontevedra) y el 23 de noviembre debido a llegada del primer temporal de otoño, hubo una fuerte entrada en la bahía de más de 400 individuos.

Estos son los números de pardelas cenicientas más elevados detectados en las Rías Baixas y unos de los más altos de la costa de Galicia, a excepción de las cenicientas observadas en migración activa en ciertos cabos gallegos.

La pardela cenicienta es un ave marina común pero muy desconocía por ser un ave con hábitos estrictamente marinos o pelágicos, pero que a menudo se acerca a la costa para alimentarse, desde donde es posible su observación.

Estas aves del mar presentan dos subespecies, una en el Mediterráneo y otra en el Atlántico y ambas crían en islas e islotes de estas aguas. En Galicia también hay una pequeña población reproductora y descubierta recientemente en el Parque Nacional das Illas Atlánticas.

Como todas las pardelas, las cenicientas son aves muy longevas, teniendo registros de edades de hasta 30 años. Se reproducen una sola vez al año y ponen un único huevo, lo que las hace muy sensibles a cualquier cambio en el medio que afecte a su supervivencia, como las capturas accidentales por artes de pesca (sobre todo palangre), la sobrepesca, la contaminación, los parques eólicos marinos, el cambio climático, o en tierra firme donde nidifican: las depredaciones de huevos, pollos y adultos por gatos, ratas y visones o el desarrollo urbanístico litoral.

Debido a esto la pardela cenicienta figura en el Libro Rojo de las Aves de España como “vulnerable” (subespecie atlántica) o “en peligro” (subespecie mediterránea) y en 2013 fue nombrada Ave del Año por SEO/BirdLife para llamar la atención sobre su situación y trabajar para mejorar su preocupante estado.

La cenicienta es una preciosa pardela con alas largas, aleteos lentos y vuelo pausado que roza suavemente las aguas. Esto la convierten en una incansable migradora de larga distancia, pues es capaz de recorrer los cientos de kilómetros que separan la colonia de cría de las zonas marinas más productivas, en busca de peces pelágicos, cefalópodos y otros organismo, para alimentar a su único polluelo.

Fuera del período reproductivo, las cenicientas pueden surcar el océano Atlántico, formando un “8” entre los dos hemisferios, esto es, sobrevuelan los mares del norte de Europa, bajan por el litoral atlántico español, atraviesan a la costa Argentina y de ahí a Sudáfrica. Luego suben cruzando hacia la costa este de Norteamérica y vuelta a Europa norte. Un total de 40.000 kilómetros sobre el mar, en menos de un año.

Entre los meses de abril y noviembre tenemos el privilegio de poder disfrutar desde las distintas zonas costeras de la pequeña península Meca, de estas magnificas aves marinas y de viajar con ellas hacia la lejanía de los mares del hemisferio sur.

 
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