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UN AVE ÚNICA EN EL MUNDO
Monday, 05 September 2016 15:45

Pardela balear (Puffinus mauretanicus). Foto de Juan Gómez.

Dedicaremos esta breve noticia para dar a conocer otra maravilla del mar. Un endemismo de la Península Ibérica, es decir, un ser vivo cuya área de distribución es única y limitada.

Se trata de la pardela balear (Puffinus mauretanicus), ave marina endémica de España, pues no la hay en ninguna otra parte del mundo.

Por desgracia la pardela balear también es el ave más amenazada de Europa, esto es, que corre peligro de desaparecer en un corto espacio de tiempo si no se toman medidas para evitarlo. Por ello está catalogada “En peligro crítico de extinción”, es decir, que se enfrentan a un riesgo muy alto de extinción.

Todo esto porque su población mundial es de unas 3.000 parejas reproductoras. ¿Os imagináis que los seres humanos sólo fuésemos unos seis mil en todo el planeta, en lugar de siete mil millones?

Este declive de la pardela balear es debido a las amenazas con las que se enfrenta y que están relacionadas con la mortalidad por causas no naturales como las capturas en palangres, la depredación por gatos y ratas introducidos por el hombre en las islas donde crían, la sobreexplotación pesquera de algunas de sus especies presa, la pérdida y degradación de hábitat (urbanización costera), o por la contaminación de hidrocarburos.

Pese a los estudios demográficos y a los avances que se vienen realizando desde el 2004, el pronóstico para la especie no ha mejorado. “La pardela balear vuela hacia la extinción y todo apunta de nuevo hacia las capturas accidentales como su principal amenaza”.

La pardela balear solo cría en las islas Baleares (en madrigueras y grietas de acantilados), pero con sus estrechas y largas alas puede surcar los vientos planeando sobre el mar largas distancias, y así después del período reproductivo y para buscar alimento, la mayor parte de la población abandona el Mediterráneo, cruzan el estrecho de Gibraltar rodeando toda la Península Ibérica pudiendo llegar al Atlántico y al Cantábrico ya sea al golfo de Vizcaya, e incluso cerca del mar del norte o bien se desplazan hacia el noroeste de África.

Tras el período de muda, deshacen lo andado y las pardelas regresan a las costas peninsulares mediterráneas para pasar el invierno.

En estos viajes migratorios por mar, las pardelas pasan por delante de las costas gallegas y entran en las rías en busca de sus ricos recursos alimenticios, principalmente lanzón (Ammodytes tobianus), pequeños peces que capturan buceando, por eso en nuestra región, en O Grove son fáciles de observar desde la costa.

En la bahía de A Lanzada un buen lugar de observación es el mirador de A Pantoeira, desde donde se han contabilizado hasta 1000 ejemplares alimentándose. También en el extremo noroeste del Concello grovense, en Punta Pateiro, aquí se vieron más de 1000 pardelas baleares en octubre cruzando de la ría de Pontevedra a la ría de Arousa.

Aunque las pardelas se ven entre mayo y octubre en nuestra localidad son junio, julio, septiembre y octubre los mejores meses para observarlas.

Para reconocerlas hay que fijarse en su color pardo, en que se mueven en pequeños bandos que suelen volar cerca de la superficie del agua, alternando aleteos rápidos con cortos planeos, o que cuando se posan sobre el mar, su tamaño es más pequeño y compacto que el de las gaviotas patiamarillas.

Desde estos puntos de la costa peninsular Meca, se pueden fácilmente observar pardelas baleares, tan escasas y únicas y contagiarse de la alegría que transmiten cuando vuelan de aquí para allá o de la paz que irradian cuando flotan delicadamente sobre el mar.

 
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